Evaluación y tratamiento
Las personas que se alimentan de manera poco equilibrada, descansan poco, llevan una vida sedentaria y sufren estrés, pueden envejecer más rápido de lo normal y tienen mayor propensión a sufrir enfermedades asociadas al envejecimiento.
Revertir esta tendencia requiere conocer bien el estado de envejecimiento del paciente e identificar los factores que lo condicionan. Para ello, se realiza una serie muy completa de pruebas:
- Historia clínica detallada.
- Análisis clínicos (sangre, saliva, piel y cabello):
- Perfil bioquímico y hormonal completo.
- Perfil de ácidos grasos.
- Riesgo cardiovascular y oncológico.
- Estudio genético e inmunológico para detectar el riesgo en veinte años de padecer diabetes, Alzheimer, enfermedades cardiovasculares, obesidad, entre otras.
- Estrés oxidativo.
- Perfil hormonal completo.
- Niveles de vitaminas, minerales, oligoelementos, etc.
- Biorresonancia.
- Bioimpedancia.
- Estudio cuántico de radicación y metales pesados.
- Exámenes sensoriales:
- Test de reacción y acomodación visual.
- Test de reacción auditiva y frecuencias de audición.
- Reacción neuro-muscular.
- Pruebas de condición física:
- Test de coordinación.
- Condición física.
- Umbral anaeróbico.
- Fuerza de las manos.
- Función y capacidad pulmonar.
- Variabilidad de la frecuencia cardíaca.
- Pulso (RR) y pulso periférico.
- Análisis nutricionales:
- Análisis de la dieta.
- Test de comportamiento nutricional.
- Peso, grasa corporal y masa muscular total y por sectores.
- Pruebas psicológicas y cognitivas:
- Test de personalidad.
- Escalas de valoración para la detección de los trastornos de ansiedad y estrés.
- Test de memoria.
- Estudio dermocosmético.
Los resultados de estas pruebas los analiza un equipo pluridisciplinar. Cada experto elabora un informe de recomendación o consejo. Así, el responsable de la Unidad de Antiaging y Longevidad dispone de un informe médico, genético, psicológico y dermatológico.
A partir de las diversas recomendaciones, el responsable diseña una propuesta de tratamiento personalizada, destinada a restaurar el equilibrio y prevenir la aparición de enfermedades, lo que frena el proceso natural de envejecimiento y mejora la calidad de vida de los pacientes en todos los sentidos —físico, psíquico y social—.
La propuesta puede incluir diversos tratamientos preventivos de salud y longevidad:
- Reeducación alimentaria, mediante una dieta adaptada a la situación del paciente y con el objetivo de que éste adquiera unos buenos hábitos alimenticios, una de las claves de la longevidad saludable.
- Tratamiento nutracéutico, con vitaminas, minerales, oligoelementos, antioxidantes y otros nutrientes específicos que refuercen las defensas y la capacidad de reparación en el organismo, siempre adaptados a las necesidades de cada paciente.
- Reposición hormonal natural, para restablecer los niveles óptimos.
- Tratamientos dermatológicos para el rejuvenecimiento de la piel y la prevención de patologías.
- Programa de ejercicio físico diseñado según las necesidades, el estado de forma y las posibilidades de cada paciente. Para un cumplimiento óptimo de este programa Beautyderm pone a su disposición un servicio de entrenador personal, si lo desea.
- Ejercicios mentales para controlar mejor el estrés, combatir el insomnio y reforzar la concentración y la memoria. Reestructuración cognitiva para identificar pensamientos distorsionados y aprender técnicas de pensamiento positivo con el objetivo manejar adecuadamente las emociones y los trastornos de ansiedad o estrés.
- Terapia para reducir el consumo de tóxicos o tabaco, entre otros.
Junto a la propuesta de tratamiento antiaging, el médico establece unos objetivos terapéuticos y el seguimiento periódico más apropiado en función del riesgo global.
Después del tratamiento inicial, cuya duración puede ir de tres a nueve meses, el paciente adquiere unos hábitos saludables, que le ayudarán a prolongar al máximo la etapa adulta con salud y calidad de vida.
Conforme envejece, pueden aparecer nuevas necesidades. Por eso se recomienda realizar un tratamiento continuado y evolutivo, que el médico irá adaptando al estado de salud y la forma física del paciente.
Además de favorecer el bienestar y envejecimiento activo del paciente, los tratamientos antiaging promueven la corresponsabilidad del paciente en su salud. Es decir, mejoran su participación en la prevención y el tratamiento, lo que se traduce también en una mayor conciencia y satisfacción con los resultados.