Diagnóstico
La epiluminiscencia digitalizada permite estudiar las estructuras de la piel y los patrones de pigmentación invisibles a simple vista in vivo —es decir, sin necesidad de extraer muestras de la piel del paciente.
Consiste en realizar una exploración microscópica de toda la superficie cutánea, localizar las lesiones, fotografiarlas y representarlas en mapas corporales completos.
La observación microscópica en si misma ayuda a diagnosticar las lesiones de alto riesgo. De hecho, el propio equipo de epiluminiscencia detecta este tipo de lesiones con un índice de error mínimo. Pero además, la técnica de epiluminiscencia incorpora un sistema de archivo de las imágenes, que permite compararlas en exploraciones sucesivas. De este modo, se puede detectar más fácil y objetivamente cambios mínimos en la forma o el color —indicadores de posible malignidad.
El estudio de epiluminiscencia digitalizada completo se lleva a cabo en tan sólo una sesión, que se repite con frecuencia anual o semestral en función del riesgo que tenga el paciente de desarrollar un melanoma. Como la prueba no es en absoluto invasiva, el paciente puede volver inmediatamente a su actividad normal.
Al final del estudio, dispondrá de imágenes microscópicas de todas sus lesiones pigmentadas, lo que ayuda al dermatólogo a controlarlas, decidir cuáles extirpar y diagnosticar se manera precoz un melanoma.
Un melanoma es un cáncer de piel, que puede originarse a partir de una lesión pigmentada —nevus o lunar— ya existente o simplemente aparecer sobre la piel sana.
Cada año se diagnostican en Europa un millón de nuevos casos de tumores cutáneos, y el porcentaje de melanomas ha aumentado de forma significativa en los últimos años.
Realizar un diagnóstico precoz facilita el tratamiento y la curación.